Marta Sanmamed - Aquí yace... o no

Cementerio Sant Feliu de Guíxols. Girona

El 23 de abril día de Sant Jordi y con un sol espléndido paseamos por el Cementerio de Sant Feliu de Guixols. En esta fecha es costumbre en Cataluña que los hombres regalen una rosa y nos sorprendió como eran numerosas las rosas depositadas en lápidas, nichos o panteones. Era la hora de la comida y el cementerio respiraba un silencio y una paz impresionantes.

Ya a la entrada un reloj de arena con alas nos recuerda que el tiempo se escapa sin remedio.

En el cementerio destacan panteones modernistas y algunas obras de arquitectos tan ilustres como Puig i Cadafalch. Consta de una parte laica y otra católica y se distribuye en diferentes niveles.

La parte católica se construyó por la cesión de los terrenos por parte de la comunidad benedictina, en esta primera parte se encuentra la fosa común de los asesinados en 1936 y varias tumbas sin identificar del siglo XIX. También hay restos de la capilla que fue destruida a finales del siglo pasado y de la que casi no hay datos.

El siguiente nivel es el de los grandes panteones y obras proyectadas por el arquitecto Manuel Almeda. La sociedad burguesa de finales del siglo XIX y principios del XX entendía el cementerio como un lugar de tránsito a la espera del juicio final, sus panteones tenían que ser una prolongación de sus mansiones en vida y algunos poseían incluso macetas o cortinas.

Son numerosas las representaciones de ángeles, cruces, flores o plantas esculpidas en piedra o metal. Los ángeles estan con las alas desplegadas o simplemente en reposo pero siempre con el semblante sereno en actitud de espera. La cruz representa la resurrección mientras que las flores y plantas representan el paso del tiempo.

La parte civil se inauguró en 1885 seis años después que la católica, para dar sepultura a un súbdito alemán Emilio Straubm. Esta zona es la más sencilla y la más agradable para pasear, la mayoría de las tumbas descansan directamente sobre la tierra y los árboles son muy altos y frondosos dando una agradable sombra a las sepulturas. La mayoría pertenecen a extranjeros que profesaban una religión diferente a la católica.

El cementerio se construyó adosado al primero pero con una entrada diferente al que se accedía por una escalinata. Y estaba separado por una pared. Actualmente esta separación no existe y se puede acceder desde la entrada principal a los dos recintos.

Una visita muy recomendable y con joyas escondidas que hay que buscar paseando reposadamente. Aquí os dejamos unas cuantas, pero hay más...

Marieta



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