Peter Cock

HISTORIAS DE CEMENTERIO

Fran nació escuchador. Es como quien nace con una marca en la piel. Tan evidente que seguro que fue lo primero que dijo la matrona mientras Fran lloraba. Supongo que su marca tendrá forma de oreja. Pero cualquiera lo averigua, porque él no se desnuda en público.

También nació escritor. Y también deja marca.

Tiene las manos grandes, la voz grave y un cuerpo fuerte, de los que se forman cuando en el trabajo diario se tiene que tirar de riñón.

Le esperábamos desde hace tiempo. Nos habíamos mandado una serie de mails para concretar una cita pero por una u otra razón, no encontramos el momento oportuno. La idea última fue quedar en la Feria del libro, donde el estaría firmando su novela y charlar largo con él, como hacemos con casi todos los autores que tratan el tema de la muerte.

No pudo ser allí, pero quiso el destino que acudiese a nuestra I Ruta de cementerios y nos encontramos, por fin, en el Panteón de Hombres Ilustres. Entre tumbas. No podía ser de otra manera.

Le presentamos a los pervivianos y a nuestros invitados VIBs (very important bloggers)

– Hola soy enterrador - dijo ante la mirada atónita del grupo.

Cuando uno nace escuchador y se hace enterrador, no le queda más remedio que ponerse a escribir, no uno, sino varios libros.

De momento Fran se esconde (no será por mucho tiempo) bajo un pseudónimo: Peter Cock.

Preserva su identidad. (El 80% del contenido de sus novelas están basadas en hechos reales). Lo hace para sentirse libre y así poder transmitir las emociones de esta magnífica novela que no se deja separar con un marcapáginas.

Pero, mi querido amigo: el otro día olvidaste el antifaz en casa, y se te soltó la lengua... Ahora, muchos sabemos quien eres y dónde trabajas. Queda feo decir que todo tiene un precio, pero de ésta forma te sentirás amenazado. Es lo que pretendemos.

Dejamos aquí escrito, en el preciso momento en el que se cierra la última página de tus Memorias de un enterrador, que nos lleves al lugar donde está el árbol del ahorcado, sobre esa tierra que cubre ahora los cuerpos de los perros que has amado. Si nos enseñas las tumbas dónde duermen el legionario y “Rosario”. Si nos hablas del “corucho”, el grabador que no sabía escribir y que cinceló este epitafio: “El amor es más fuerte que la muerte, pero yo estoy aquí metido y tú estás por HAY hija de puta”. Entonces, seremos cómplices de tu secreto.

Si nos enseñas esos rincones bajo los cipreses, cumpliremos lo prometido para que publiques ¡de inmediato! y confiado en la calidez de tu anonimato, las siguientes novelas que ya tienes escritas.

No esperamos respuesta. Esperamos ir de tu mano, por tu cementerio.



Comentarios

El Lunes 14 de Junio de 2010 peter dijo: Gran crítica, por descontado... Me encanta lo que dices y cómo lo dices... Muy agradecido y en deuda, como ya te digo... Un abrazo. Queda pendiente esa visita.


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