Este memorial es célebre.
Ganador de dos premios Óscar al mejor actor, por On the Waterfront (La ley del silencio) en 1954 y El Padrino en 1972, está considerado como el máximo exponente del Method Acting.
En los primeros años en el cine, manifestó una falta de interés total por las convenciones de la industria cinematográfica, actuando según su propio criterio. Con ello influyó a otros actores como James Dean, Paul Newman, y más tarde también Robert De Niro.
Tuvo un éxito mucho mayor cuando actuó en la película de 1951 Un tranvía llamado deseo , basada en la obra teatral que ya había interpretado.
Sin embargo, al final de los años cincuenta sus interpretaciones comenzaron a decaer. Parecía haber perdido su fuerza expresiva y las pautas que él mismo había establecido para su trabajo y que le habían dado tan buen resultado.
Las cosas cambiaron cuando se le presentó la oportunidad de interpretar al jefe de una familia mafiosa en El Padrino, basado en una novela de Mario Puzo. Fue él quien insistió en que se hiciera una prueba filmada del personaje y se ocupó personalmente del maquillaje. El director Francis Ford Coppola quedó impresionado por Brando caracterizado como Vito Corleone y tuvo que luchar por convencer a los productores para que aceptasen al actor para este papel.
Por esa interpretación consiguió su segundo Óscar. En esta ocasión rechazó el Óscar, la segunda vez en la historia de Hollywood que un actor hacía esto.
Su vida personal fue tormentosa desde la infancia y ha sido relatada con variable fidelidad en múltiples libros.
Participó en muchas actividades en defensa de la situación de los negros afroamericanos y también de la defensa del indio aborigen norteamericano.
Falleció el 1 de julio de 2004 en Los Ángeles, a los 80 años producto de una fibrosis pulmonar.
Siempre será considerado una leyenda del séptimo arte.